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Salud mental y maltrato infantil, la otra cara del confinamiento

El aislamiento social ha sido una de las medidas implementadas por la mayoría de países como una forma de controlar la diseminación masiva de SARS-CoV-2, lo cual ha implicado el cierre de jardines infantiles, colegios y centros recreativos y/o deportivos, generando un impacto variable a nivel personal, familiar y social, y siendo los niños una población particularmente vulnerable.

Este fenómeno sin distinción de etnia, religión o nivel socioeconómico se ha relacionado con un aumento en las cifras de maltrato infantil y/o morbilidad psiquiátrica y problemas de salud pública en respuesta a factores tales como la inestabilidad financiera, violencia intrafamiliar previa, padres con sobrecarga laboral, cuidadores desconocidos y a la vulnerabilidad inherente a la edad pediátrica, especialmente cuando existe una discapacidad física concomitante.

Según la OMS, en el 2020, en el mundo casi 1.000 millones de niños anualmente son víctimas de violencia física, sexual o psicológica. Más allá de esto, la ONU advirtió que durante el confinamiento aumentaron las cifras de venta, tráfico y explotación sexual infantil. En Colombia, para mayo de 2020 se habían notificado 16.611 casos sospechosos de violencia contra niños, niñas y adolescentes; el grupo de 10 a 14 años presentó una tasa de notificación de 126,6 casos por cada 100.000 habitantes, siendo una de las más altas.

Para la mayoría de los padres, el estrés relacionado con la crianza es transitorio y no resulta en un impacto significativo en la vida. Sin embargo, hasta en un 5 – 20% de los casos, este puede escalar al nivel de agotamiento como una respuesta prolongada al estrés parental, incrementado durante la pandemia. Dicho agotamiento reflejado en síntomas físicos, disminución en la calidad del sueño y sensación de incompetencia respecto al rol de padres, puede directa e indirectamente aumentar el riesgo de maltrato infantil. Además, la ausencia de supervisión externa, debido a la disminución de acceso a profesionales como profesores, médicos y profesionales de salud mental, ha disminuido la detección de señales tempranas de maltrato infantil.

Por otro lado, el distanciamiento social ha producido también en los niños un aumento en los síntomas afectivos y ansiosos, representados por una sensación de incertidumbre, soledad y temor respecto a su salud o la infección de alguno de los miembros de la familia. Se han exacerbado los trastornos del sueño, apetito y atención. Han aumentado también las consultas por conductas suicidas y parasuicidas, especialmente en niños pertenecientes a familias violentas, hogares sustitutos o en situación de abandono.

En el grupo de escolares y adolescentes, el confinamiento ha generado una disrupción en su proceso educativo, actividades físicas y oportunidades de socialización, dado que la ausencia de un entorno escolar estructurado altera los hábitos y rutinas diarias, aumentando el uso compulsivo de internet y redes sociales, con acceso a contenidos de diversa índole que conllevan al aumento del riesgo de abuso sexual y acoso escolar.

Desde hace un tiempo se conocen y estudian las consecuencias positivas o negativas que a largo plazo conllevan determinados acontecimientos que suceden en etapas tempranas de la vida, por lo tanto, como futuros pediatras, estamos en la obligación de ser veedores de la salud mental de los niños, niñas y adolescentes, creando estrategias para mejorar su acceso a profesionales de la salud y educación, de manera que se reconozcan tanto los signos precoces de maltrato infantil como los de agotamiento parental, y de esta manera contribuir en la generación de un ambiente seguro para el libre desarrollo de la infancia.

Comité de Residentes
En colaboración:
Universidad del Rosario
Pontificia Universidad Javeriana
Universidad del Cauca

Lectura recomendada:
Estrategia INSPIRE de la OPS-OMS “Siete estrategias para poner fin a la violencia contra los niños y las niñas” (https://iris.paho.org/handle/10665.2/33741).

Fuentes:
1. Lawson M, Piel MH, Simon M. Child Maltreatment during the COVID-19 Pandemic: Consequences of Parental Job Loss on Psychological and Physical Abuse Towards Children. Child Abus Negl [Internet]. 2020;(July):104709. Available from: https://doi.org/10.1016/j.chiabu.2020.104709

2. Griffith AK. Parental Burnout and Child Maltreatment During the COVID-19 Pandemic. J Fam Violence. 2020.

3. Marques ES, de Moraes CL, Hasselmann MH, Deslandes SF, Reichenheim ME. Violence against women, children, and adolescents during the COVID-19 pandemic: Overview, contributing factors, and mitigating measures. Cad Saude Publica. 2020;36(4).

4. Green P. Risks to children and young people during covid-19 pandemic. BMJ [Internet]. 2020;369(April):1–2. Available from: http://dx.doi.org/doi:10.1136/bmj.m1669.

5. Singh S, Roy D, Joshi G. Impact of COVID-19 and lockdown on mental health of children and adolescents: A narrative review with recommendations. Psychiatry Res. 2020 Nov; 293: 113429.

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